A contracorriente
La semana pasada paseando entre palmeras y con la brisa del mar acariciando mi piel, le digo a mis padres: “he pensado que…” Y es entonces cuando ambos piensan lo mismo, pero sólo lo expresa mi madre. Siempre que digo “he pensando que…”, ella se echa las manos a la cabeza como aquel que dice y me dice aquello de “buenoooo… A ver qué dices ahora”, porque normalmente siempre tiene que ver con una de mis paranoias con respecto al sexo opuesto, cambios radicales en la música, en la carrera, en el trabajo, la sociedad… O en todo a la vez. Y de mi boca salieron las siguientes palabras contestadas por mi madre, pero fue una de las pocas veces en que le siguió mi padre…
- He pensando que no creo que le llame cuando regrese a Madrid.
- ¿Por?
- …
- A ver, a uno le crucificaste porque te llamaba demasiado, a otro por lo contrario, a otro porque te aburre, a otro porque no te atrae, a otro porque es friki… ¿Por qué esta vez? Siempre estás así.
- No, soy exigente…
- Exigente no, esto roza la estupidez.
Lo que me hizo pensar que mi padre tenía razón, y para una vez que me decido dar una oportunidad a alguien, resulta que ocurre algo que te hace pensar lo contrario, y de repente te encuentras sentada frente a él en un bar hablando sobre “las circunstancias”. Las circunstancias es que nos atraíamos, nos besamos, y delante de una chica de enorme corazón amiga nuestra, y con quién tenía algo parecido a “una amistad con derecho a roce”. Yo no me habría enterado de todo esto si una amiga en común no me lo hubiera dicho. El problema es que ella se está enamorando de él, y él no la corresponde. Así que hice lo correcto, comentarle que no pasaba nada, ocurrió porque si, sin explicación. Aunque era mentira claro… Sino hubieran sido las circunstancias que fueron, nos habríamos dado una oportunidad y en vez de eso, como siempre queda la amistad, pero ¿qué ocurre con la amistad si os sentís mutuamente atraídos? Si ayer no rozamos los labios del otro fue porque nos contuvimos, porque los abrazos de la despedida, las miradas, las palabras y el tacto… Hablaban por sí solos.






Lemon Guy dijo
Pues culpa tuya no es no? tu no sabias y q tiene q le gustes tu y no tu amiga ... esto no califica como traición así q tranquila nomas ... te esta pasando lo mismo q a mi ... simplemente parece q si nos volvimos mas exigentes ... yo me mando con una proyección brava y resulta q termino extenuado y sin ganas siquiera d dar el siguiente paso ... es ahi cuando empiezo a portarme como idiota y pues ellos se quedan medio perdidos ...
22 Agosto 2008 | 07:48 PM