Juzgar sin juicio
Las personas piensan que tienen derecho de decirte cosas que te hieren porque piensan que nunca te van a hacer daño, porque siempre tengo las palabras adecuadas en la boca y una sonrisa acompañando como fragancia, porque normalmente estoy de buen humor y si la ira recorre mis venas, nunca me verás insultando levantando la voz o ser la protagonista de una de esas escenas que hacen avergonzarse a aquellos que se encuentran alrededor tuyo. Aunque mas de una vez debería de ser menos comedida y dejar salir lo que tengo en mi interior.
Esta noche al saludar a una amiga, me ha respondido con: “¿qué tal, que estás siempre de pendoneo?” En otra ocasión no me hubiera sentado tan mal, aunque la verdad es que aquello no se acerca ni de lejos a la realidad. No tenía el cuerpo para tonterías, así que simplemente me he despedido después de un par de frases no sin antes decirle que aquello no era cierto… El caso es que últimamente lo siento cada vez mas a menudo: “me están juzgando en todo momento, y lo peor de todo es que son tus amigas las responsables. Se sienten con derecho suficiente a decírtelo y hacerte saber que ellas llevan razón”. Como la otra noche, cuando al salir para despedirme de unas amigas que se iban me dice una de ellas:
- No te líes con ese chico (A todo esto no tenía ni idea de quién era, ni me lo habían presentado)
- ¿Por qué me iba a liar con él?
- Dado tus antecedentes… Puede ser.
- Yo no voy por ahí siempre haciendo lo mismo, lo de Arcángel ocurrió por error y lo de él… Bueno, lo de él, ocurrió (ya sabéis la historia)
- Si no te digo nada, pero debes de entender que después de lo que ocurrió tengo derecho a bromear acerca de ello.
Fue en ese momento cuando me quedé en blanco, pero le respondí que aquello no era cierto y que no iba a pasar nada porque no pasaba cada noche con un chico como aquel que dice. Debió de notar que me había enfadado porque cuando regresé por la noche vi un mensaje en el que me pedía perdón por habérmelo dicho así pero que aquel chico había sido el novio de una amiga suya y habían acabado mal por lo que ella estaba molesta por eso, pero que no dijera nada. A todo esto, me sabía mejor la historia que ella, porque la novia de Stitch había sido la razón de que su historia terminara. Un culebrón.
El caso es que estuve hablando nada mas volver al bar con mi amigo Stitch, estuvimos hablando como nunca lo había hecho antes con él. Así me enteré por qué una amiga en común de él y yo me hacía comentarios como si yo estuviera acostumbrada a pasar con chicos cada madrugada al hablar sobre él. Porque según me dijo Stitch, estaba enamorada y después obsesionada con el chico en cuestión. Al final después de tanto hablar me dijo lo que siempre pienso… “no hagas caso a lo que te dicen. De los chicos no te fíes porque dicen una cosa pero después puede ser otra, de ella tampoco, porque está obsesionada… Y los otros comentarios, mira, a mí también me han ocurrido historias y son sucesos que ocurren y ya está. No les des importancia”.
No lo hago, pero me duele. Estoy acostumbrada a que me juzguen sin mas, a que crean que soy alguien que me emborracho todos los fines de semana, me lío con chicos todas las veces que salgo, y soy una “busca boys” simplemente porque me pongo faldas y vestidos, o porque les hago reír, hablo o sonrío demasiado. Lo noto a veces en el trabajo y aparto los pensamientos. Lo siento a veces estando con las amigas cuando me miran con gesto de desaprobación. Son cosas que con el tiempo dejé de prestarles importancia, yo sé quién soy y como soy realmente. Y las únicas opiniones que me importan acerca de lo que piensen sobre mí, son solamente de tres personas, las cuales se sienten orgullosas de mi misma.
La gente debería de juzgar menos y mirarse mas el ombligo, para ver sus propios fallos e intentar arreglarlos en vez de mirar en frente y ponerte verde con ironías y bromas sin sentido. Todos piensan que te conocen porque han pasado varios días compartiendo tardes o copas, porque han estado ensayando juntos o compartido un par de palabras. Pero realmente no conoces a nadie. Y muchos nos ponemos como las cebollas, capas invisibles que las creamos con sonrisas, bromas e ironías, cuando nos hacen daño. Pero claro, si te hieren demasiado es cuando muestras tu otra cara y es entonces cuando se dan cuenta que tal vez no te conocían del todo. Como me ocurrió hace tiempo…






Purgatorio dijo
Tsk tsk...todos juzgamos, para bien o para mal, sin conocer.
Al igual que ellos te juzgan por lo que han visto de ti ( y en cierto modo no se les puede decir nada, a fin de cuentas, lo que han visto es TODO lo que conocen de ti, por lo que juzgan con los elementos que tienen ), tu juzgas con lo que tienes de ellos ( léase ellos en tercera impersona del plural indefinido ), bien sea con sus miradas que devoran tus curvas ( eh!, no me juzgues, que deduzco que tienes curvas por lo que dices de ti misma ), o que sus intenciones son aviesas, oscuras y perversas cuando sólo estamos mirando lo bien que te queda esa camiseta para poder preguntarte donde te la has comprado para comprar una igual a nuestra santa.
Lo que te quiero decir, es que a mi me pasa lo mismo, por mi forma de ser y de decir las cosas la gente me tacha de ( las siguientes "lindezas " pueden herir sensibilidades) : Salido, pervertido, guarro, degenerado, desesperado, baboso...
No me considero ninguna de esas cosas, de hecho me jode (con letras mayusculas y en negrita.. ¿como coño se ponen las negritas en los comentarios...?) que me juzguen y que no sepan como soy.
Que me tachen de baboso y de salido por que me fijo en tus pechos pero que si fuese homosexual entonces no me fijaría de forma erotica sino con delicadeza y con sensibilidad...p-o-r f-a-v-o-r
Creo que todos estamos cargados de tópicos y creo que te toca apechugar con la fama que te has forjado, para bien o para mal. Eso si, no dejes que te amarguen, en muchos casos no es mas que envidia mal llevada y peor traida y hay mucho reprimido por ahí suelto.
Besitos luneros despues de este pedazo de tocho-reprimenda.
Muak!
1 Septiembre 2008 | 09:30 AM