De blanco va la novia
El jueves por la noche mientras me dirigía a Cibeles en compañía de Carrie (la cual conocí en donde trabajo ahora), hablando acerca de su atracción hacia mi amigo y de su búsqueda de trabajo, comenzamos la siguiente conversación…
- ¿Y que tal vas en la búsqueda?
- ¿Del trabajo? Mal, la cosa no está muy bien que digamos. Pero lo necesito.
- Siempre puedes regresar a MM.
- Si… Ya mismo!!
- Tampoco se está tan mal.
- No, sólo que te explotan.
- Ahora mismo todo está mas o menos igual… Al menos tienes trabajo, algo es algo.
- Ya…
- ¿Y qué buscas?
- Como dices tú, todo está mas o menos igual. Pero yo quiero un horario flexible.
- Claro, para hacer tus cosas…
- Si, y que observando a mi hermana lo he visto.
- ¿El qué?
- Pues eso, que quiero tener las tardes libres a partir de las 5 para estar con los nenes y no estar encerrada todo el día en una oficina.
- ¿Pero si tú no tienes niños?
- Ya, pero pienso en el día en que lo tenga.
- Piensa en el presente, y después… Ya lo mirarás. No estás casada, no tienes pareja, ni tienes hijos.
A Carrie y otra amiga mía que se llama igual, las admiro e incluso a veces me gustaría pensar como ellas. Son románticas hasta decir basta, y quieren tener una relación seria para que el día de mañana puedan casarse y tener hijos. La primera piensa en un futuro que aún no se ha creado acompañada de ese hombre que espera. A diferencia de mí, siempre espera a que den el primer paso ellos y siempre que hablamos acerca de las relaciones, recuerda las tardes acurrucada en el sofá viendo una película junto a él.
La segunda, siempre me está recordando que se “le va a pasar el arroz” a pesar de tener mi edad, rara es la vez que hablamos acerca del amor que no saque a relucir su idea de casarse con un vestido blanco de cola, y yo siempre la digo que no se obsesione con ese tema. Es una de las mujeres que mas admiro, tiene un talento increíble y se ha hecho un nombrecillo como fotógrafa, trabaja en una editorial conocida y viaja continuamente por España, además de ser guapa, con sentido del humor y llena de éxito. Siempre la digo que tiene una gran suerte por todo ello y que podría ser feliz por ello, pero siempre está triste por el mismo tema. El amor.
Y yo en cierta parte a veces las envidio. Hace mucho tiempo dejé de pensar en enamorarme, casarme y formar una familia, aunque eso no quita que puede que a lo mejor me ocurra en un futuro. Ilusionada con el amor como ellas, mas bien poco, escaso… Y ya dejé de sufrir cuando la historia no va adelante, y me sorprende a mi misma el hecho de aceptarlo con naturalidad como si fuera algo que ocurre un día si y otro también. Pero bueno, eso no quita que intente seguir creyendo en esa palabra.





treintaneras dijo
Buen lunes!!!
Eso llega si tiene que llegar. Yo también estaba más o menos como tú y un día tropecé (literalmente) con un chico monísimo y en ese momento supe que era ese el hombre de mi vida. Entonces empecé a soñar con vestidos de novia. Poco después nos fuimos a vivir juntos y con los años nos casamos (vestido blanco de cola incluido). A mi no me apetecía tener hijos de momento, cosa que el respetó. Ahora empezamos a pensar en los pequeñines... todo va surge según el momento. No tengas prisa.
8 Septiembre 2008 | 10:14