El color de un recuerdo

Pocos días después de comenzar el año quedé para comer con Robin y con una amiga para ponernos al día, además de dar una vuelta por el centro de la ciudad. Mientras veíamos la sección de libros en una tienda le comente a Robin y a su amiga…
- Tengo un libro de Chema Madoz, pero no lo compré… Me lo regalo Mr. Perfecto en la feria del libro…
- ¿En serio? Pero son caros.
- Si, ya sabes… Tenía dinero y siempre andaba invitándome a las cosas. Le dije que me gustaba Chema, vimos el libro, dije que “me gustaba” pero nada mas y él va y me lo compra a pesar de que le dije que no.
- Joer…
- Si, la verdad es que era un encanto. Si me hubiera enamorado de alguien, hubiera sido él. No porque me invitara y demás, eso me agobiaba un poco la verdad... Sino por como me trataba y su forma de ser.
La conversación continuó pero mi cabeza se quedó en ese instante. De hecho a pesar de que han pasado varios días desde aquello, no puedo apartar de mi mente esas últimas palabras… Aquellas que salieron sin previo aviso, sin pensarlo, aquellas que realmente sabes que son verdades a gritos pero prefieres callarlas porque a veces la realidad es dolorosa. Si, Mr. Perfecto hubiera sido aquel chico que me habría robado sonrisas ausentes y miradas llenas de ilusión, de hecho… Lo logró durante esos 3 meses.
Mr. Perfecto era amigo del guitarrista y el bajista de mi anterior grupo, era bastante normal con una sonrisa siempre puesta en su rostro acompañada de unos ojos color avellana y pelo revuelto castaño. Siempre que le veía solía llevar camisas y pantalones, muy bien vestido, a mí que me atraen mas “los desaliñados” como aquel que dicen. No me atrajo nada en absoluto, sin embargo siempre me hacía reír. Una noche salí con él, el bajista y un amigo. Acabé contenta sin llegar a estar borracha y como vivíamos cerca compartimos taxi, me sentí muy tímida pero aún así recuerdo que me cogió la mano en silencio y seguimos hablando de todo en general sin cruzar la mirada, cuando la cruzamos nos besamos. Aquella misma noche me envió un mensaje, y de ahí otros mas… Hablábamos de vez en cuando hasta que un día me dijo de quedar y fue cuando me invitó a una corrida de toros en Las Ventas, a mí no me gusta ver este espectáculo pero aún así fui. A partir de ese día, hablábamos, nos enviábamos mensajes y nos veíamos siempre que podíamos, entre amigos mas que solos. Aún así delante de ellos nunca mostramos nada. No sé por qué… Yo quería ir despacio, porque sentía que él podría ser quién estaba buscando pero no quería acelerar el proceso. Y entonces llegó agosto, me fui a la playa y fue ahí cuando cambió las cosas. Quedamos en que él iría a mitad del mes a una casa que tenía cerca de la mía, pero solo fueron sus amigos y él no pudo pero no habló conmigo. Me fui a Italia y le llamé pero no me cogió el teléfono, al regresar supe la verdad, que él había pintado un bonito final.
Me sentía furiosa y triste, sobre todo lo último, pero no hice nada al respecto pues no había nada serio entre nosotros. Solo nos estábamos conociendo. Entonces llegó diciembre, con él una comida de navidad con nuestros amigos lo que fue inevitable verle. Nos acercó a la vuelta en su coche a un amigo y a mí, fue cuando me dijo si quería ir al cine. En el aparcamiento recuerdo que le di su regalo de cumpleaños, casi 4 meses después de cuando fue… Me dio un abrazo interminable, sentí su respiración y la calidez que tanto había echado de menos. Pero iba a ser fuerte, entonces fue cuando me llevó al pantano a ver la puesta de sol. Fue la cita mas romántica que he tenido. De vuelta a casa aclaramos todo, él pensaba que le estaba agobiando y que quería algo mas, yo le aclaré que no era cierto, y él lo sabía. Los dos sabíamos que fue él quién daba mas pasos hacia delante que yo, aunque ninguno lo mencionó. Y al llegar a casa fue uno de los besos mas dulces que he tenido.
Me dijo de quedar pronto, pero lo cierto es que a la semana siguiente habló de una chica y a la siguiente salí con los chicos del grupo, acabando en un bar con unos amigos cuando me dijeron que venía, ya avanzada la noche sacó del bolsillo algo y empezó a enseñarlo a todos menos a mí. Al preguntar qué era aquello a un amigo en común que estaba sentado a mi lado, me dijo que era su nueva chica. Recuerdo que mi corazón comenzó a latir mucho mas deprisa de lo que quería y que las lágrimas se agolpaban en mi pecho, como pude me despedí con esa sonrisa tan fantástica que nunca se de donde la saco, puse la excusa del cansancio y nos miramos por última vez a los ojos. Cogí un taxi porque no me veía con fuerzas de estar una hora en el autobús, y cuando llegué a casa fueron las lágrimas amargas que jamás he dejado salir.
Tras esos días nos hemos visto después, y muchas veces me ha dejado caer la invitación de que me quedara por mas tiempo en la noche. Y yo he rechazado todas con una sonrisa, aún así siempre que llega su cumpleaños le felicito y en navidades igual. Siempre será especial para mí, me hizo volver a creer que hay personas por las que merece la pena creer en el amor. Te tratan con respeto, te valoran y están pendientes de ti, de la misma manera en que tú le cuidas a él. Y de ahí esa última frase: “si me hubiera enamorado de alguien, hubiera sido él.“ Ha habido oportunidades después para retomar aquello o algo parecido, pero ya no siento aquel calor que me ardía por dentro, pero eso si, guardo en lo mas profundo de mi corazón ese sentimiento. Es el único chico al que daría gracias, a quién siempre recordaré...
Y todo por una frase, una frase que me ha recordado a un antiguo amor y me ha echo ver que eso es tan cierto como la vida misma, es muy complicado que pueda llegar a enamorarme alguna vez. Tuve a un chico perfecto y él tampoco fue aquello que buscaba... Que complicada soy a veces...
!






diasazules dijo
Es cierto que podía haber sido
un bonita historia, perfectamente
contada por ti, llena de sensaciones
y sentimiento.
Suerte y un beso
14 Enero 2009 | 09:11 AM