Cerebro colapsado

No puedo dejar que la conversación de ayer se quede en un frío texto del ordenador, le envío un mensaje preguntándole si puede quedar después del trabajo, me llama nada mas salir y quedamos. De camino al centro de la ciudad me invade una terrible inseguridad, al llegar le veo y me dedica una de sus mejores sonrisas. Hablamos y comenzamos a andar hasta que la luna asoma en lo alto del cielo y nos mira curiosa. Hablamos del tema y finalmente le admito que me sigue gustando pero se que no siente lo mismo hacia mí, él no sabe que sentir, dice que nunca le había pasado nada como lo que le ocurre ahora, soy la persona que había estado buscando pero hay algo que se lo impide... Se encuentra en un “no poder” pero “si querer”, sus amigos no nos ven juntos, y yo no soy el prototipo de chica que le atrae normalmente. Siempre se encuentra rodeado de modelos y de ese mundo superficial… Pero me mira y sus ojos me dicen otra cosa, algunas de sus palabras le traicionan y me dejan entre ver lo que realmente siente, me abraza como aquella noche cuando aún no sabía nada. Le comento que la única persona que puede saber cual es la respuesta es él…
La noche es perfecta, suave, cálida y el viento a penas susurra entre las sombras. Las luces de la ciudad ilumina el centro, y nos atrapa a él y a mí en una de sus calles…Me giro hacia él, me sonríe dulcemente y le digo…
- Antes de que me vaya quería hablar contigo…No quiero que te agobies…
- No… ¿Cómo no me voy a agobiar?
- No quiero que te agobies… Ya sabes lo que siento por ti. Pase lo que pase seguiré estando allí, me seguirás teniendo a mí…
- Si, me gustaría seguirte teniendo…
Me envuelve en un abrazo suave y cálido y nos quedamos congelados en ese momento, cierro los ojos e intento que no me atrape esa sensación cálida que me llena por completo. Nos separamos y nos sonreímos tontamente, mi corazón late demasiado rápido para saber que ocurrirá después, nos besamos sin saber muy bien cual es la razón. “¿Y esto por qué?”, me pregunta y yo respondo un tímido no se, ahora es él quién me vuelve a besar, a envolverme en un abrazo interminable. Los besos se unen unos a otros y me susurra…”Ahora ya pueden pasar todos los autobuses del mundo que no me enteraré” Aparecen una pareja de ancianos andando y me mira a los ojos sin dejarme de abrazar, la mirada mas dulce que he podido ver, y me pregunta “¿te imaginas a ti y a mí a esa edad…?” Yo me río como respuesta, me vuelve a besar… Y entonces me dice…
- ¿Qué van a decir en la tienda?
- No pasa nada, no tienen por qué saberlo…
- ¿Sabes? Ese era el miedo que tenía desde el primer momento en que empecé a trabajar.
Nos miramos y no me atrevo a preguntarle por qué… Pero tal vez intuyo cual es la respuesta…







Lemon Guy dijo
Te lo pone complicado y pucha yo estaria la mar d confundido seguro huiria ya sabes odio sufrir odio la confusion ... pero lo q mas odio ... la incertidumbre
20 Marzo 2009 | 04:51 AM