A Jared le conocí a través de un anuncio de internet hará hace unos 5 años, él buscaba una vocalista y yo mi primer grupo. Finalmente no pudo ser porque el local de ensayo se encontraba en un pueblo cercano a la ciudad y a mí me venía bastante mal. Desde entonces comenzamos a hablar muy de vez en cuando, nunca me interesó pero una intuye las cosas y yo veía que por algunas palabras dejaba ver que tal vez le podía llegar a interesar. Lo pasé por alto hasta este año… Me encontraba herida después de ese “lo siento” y él se encontraba hablando conmigo, me salió sin pensar: “¿quedamos este sábado?” Y sin quererlo ni beberlo, ese fin de semana acabé besando sus labios mezclados con el sabor agrio del pasado y la cerveza… Jared tiene unos bonitos ojos verdes, es músico, cantante, tiene un buen trabajo, es independiente, divertido y considerado, bastante caballero, tímido, y sabe comprender las situaciones… Parece una buena persona y no quiero dañarle.

Pero como dije en capítulos anteriores este sábado de nuevo quedamos. Hay química, de eso no hay duda, pero algo dentro de mí me retiene… Él me idealiza demasiado, yo no soy perfecta y aunque puede que suene halagador, yo ya he oído miles de veces todas esas palabras, no me gusta. Lo hablamos y le comenté que había tenido malas experiencias, sabe algo acerca del tema pero no todo, pero que sin duda alguna había atracción por las dos partes. Él lo comprendió, por lo visto le han hecho daño… Y yo no quiero causarle el doble. No quiero pensar en lo que ocurrirá o dejará de ocurrir, mis hormonas se encuentran demasiado revolucionadas dentro de mí misma, y ahora mismo después de arriesgarme dos veces pensando en algo mas que un simple “affaire” prefiero simplemente no pensar en nada.

Ya he oído demasiadas propuestas en tan poco tiempo, he oído demasiadas palabras bonitas que no llevaron a ningún sitio… Sonará frívolo o sonará demasiado gatuno, pero ahora solo me siento capaz de ofrecer un beso a cambio de nada. O lo que es lo mismo, un beso, poder sentir unas caricias y olvidar a la mañana siguiente. No me refiero al sexo, simplemente al momento donde sientes que eres necesitado y querido por una persona. Compartir una soledad mutua se puede decir… El sábado que viene de nuevo veré a Jazz, espero que haya olvidado lo que ocurrió pero no creo que lo haya hecho, solo espero que su novia esté en Madrid para que no vuelva a ocurrir. De todas formas también estará un amigo en común, donde la química es demasiado clara desde hace tiempo, y para rematar la faena Mr. Griego se encontrará en escena.

Dado que mis hormonas se encuentran en un baile continuo y que ya no me importa lo que me debería importar, no sé que sucederá. Ahora me siento como si estuviera continuamente en un baile de máscaras donde no me apetece dejar de bailar las diferentes melodías que pone el DJ en un rincón…