Un nuevo camino frente a nosotros…
- Gata pues eso, mañana hago una cena.
- Ya… Acabo de leer tu e-mail.
- Pues eso, una cena de despedida en la que ha sido mi casa.
- Ya… -, silencio, un silencio que ninguno de los dos queremos romperlo con cualquier palabra tonta -, y… ¿a dónde vas a ir?
- Con mi padre, me vendrá bien, estudiar, trabajar…
- Si, estudiar -, le digo irónicamente -, ¿desde cuando estudias? Llevas un año estudiando y nada de nada…
- Pero en el pueblo no habrá internet ni nada que me distraiga.
- ¿En el pueblo? ¿Cómo que en el pueblo?
- Si, me voy a ir al pueblo con mi padre -, se escucha de fondo a su madre, hablan pero no entiendo lo que dicen, mi mente se encuentra en otro lado. Él regresa a la conversación -, y esta es una de las razones por las que no me quedo con mi madre, y me voy con mi padre.
- Ya -, risas que son mas bien restos de un viento suave -, ¿por cuánto tiempo?
- No se, lo que sea. De momento creo que 3 meses o así…
- ¿Aguantarás?
- Tendré que aguantar, necesitaba un cambio. Después de estar viviendo todo este tiempo en esta casa…
- Ya… -, no sé que decir. La noticia me ha pillado de improviso -, claro…
- La verdad es que es una cena de despedida, empezaré a cocinar por la tarde y después pagaremos entre todos que estoy pobre… Me gustaría que vinieras mañana, ¿estarás?
- Claro, allí estaré…
Le conozco desde hace 4 o 5 años ya, la melancolía no me permite precisar en estos momentos… Parece mentira que fuera ayer cuando le vi en plena calle, se girara y me reconociera por mi blog. Parece mentira que ya hayan pasado tantos años desde esa noche que nos fundimos en pleno corazón de la ciudad, en plan fiesta del orgullo gay riendo y dejándome llevar. Cuando le conocí era el tipo de chico que estaba esperando encontrar, y del que esperaba llegarme a enamorar: independiente, aventurero, divertido, le gustaba improvisar, era músico y además rubio, de ojos azules y una sonrisa que te hacía soñar. Era el tipo de chico que pensaba que sería el hombre de mi vida… Después le fui conociendo poco a poco y aunque la atracción siempre se quedó en el tintero entre ambos, su forma de ser no era exactamente lo que estaba buscando. Como su propio signo del zodiaco… Te mostraba a veces un lado y otras veces, ese lado se transformaba en todo lo opuesto.
Y esta noche hemos mantenido esa conversación, y he sentido un enorme vacío, un sentimiento de estar perdida en mi misma, de no saber exactamente que va a ocurrir ahora con mi vida, de preguntarme una y mil veces si lo que deseo no se cumple… ¿Qué ocurrirá?
Él me ayudó a seguir cuando se acabó todo con Mr. Dreamer, me ayudó de una manera que no se puede explicar con palabras… Jazz se marcha de la ciudad a fin de mes, a pesar de que será por pocos meses, tengo la sensación de que jamás le volveré a ver. Es un presentimiento, y aún ahora me encuentro escuchando “watermelon man” de Herbie Hancock, pensando en él y haciendo el que será su último regalo… Será extraño, pero esto me suena a despedida.
Mañana no habrá lágrimas pero si, nos abrazaremos hasta el amanecer, o por lo menos hasta que los recuerdos que nos une a los dos no nos ahogue mas de lo que debería. No hablo de sexo. No hablo de amor. Hablo de una amistad cuyo significado solo está entre dos personas…








unagatadormida dijo
Lo de "abrazarnos hasta el amanecer" me refería en plan metafórico, que conociendoos... Siempre pensáis mal, muy mal jaja
18 Agosto 2009 | 10:14 AM